Antes de nada, quería disculparme por los pocos contenidos añadidos esta semana. Os tengo acostumbrados a un mínimo de un post diario, pero el trabajo se ha ido acumulando y hay días en los que es imposible hacerlo.
Al final, y contando ésta, han sido en total tres entradas esta semana: lista de compras con pupitres, tendencias en cocinas y la receta de espinacas.
Pero además, durante esta semana se ha cerrado el sorteo especial de vuelta al cole con los cuentos del Ratoncito del Espacio y he seguido compartiendo algunos detalles de mi día y día en Instagram.
De momento, con la vuelta al cole de las niñas y mis distintas obligaciones diarias, no sé muy bien hasta dónde podré llegar con los contenidos, pero por hoy he conseguido robar un par de horitas al días y dedicarlos a la receta. ¡Así que aquí va!
Ingredientes:
- Masa quebrada (de la que no sube)
- Espinacas congeladas (1/2 kilo como mucho)
- Tres huevos
- 200 ml de nata para cocinar
- Queso rallado para gratinar
Preparación:
Horneamos ligeramente la masa quebrada hasta tostarla un poco, para que quede un poco crujiente, en un molde no muy grande. Si nos sobra masa por los lados, podemos enrollarla o quitarla, como prefiramos.
Por otra parte, descongelamos las espinacas en el microondas y las escurrimos bien del agua que sueltan.
En un bol, mezclamos las espinacas, los huevos batidos y la nata. Después, volcamos la mezcla sobre la masa y espolvoreamos con abundante queso rallado.
Horneamos a unos 180 grados durante unos 10-15 minutos para que cuaje la mezcla (tenemos que ver que el queso no vaya gratinando demasiado; si no, bajamos la temperatura). Si al terminar queremos darle un golpe de horno caliente para gratinar, podemos hacerlo.
(La mezcla está buenísima, pero confieso que con las prisas en mi caso, no he escurrido las espinacas y se me quedado agua en el fondo del molde; he querido poner papel para que no se pegara la masa y se me ha deshecho un poco; he puesto el horno a más potencia para terminar antes y se me ha gratinado antes de cuajar… En fin, un pequeño desastre. Y aún así, ¡estaba bueno!)




