Croissant French Toast con plátano

Una receta fácil, muy, muy sencilla y con fruta. Basta con preparar unas tostadas y añadirles fruta en rodajas. Nuestras favoritas, fresas y plátanos, pero también están deliciosas con arándanos, frambuesas, higos… Respecto al pan, lo hemos probado con pan de molde, con pan de molde integral, con los «finísimos» de marca blanca… Y a mí, que soy una apasionada del pan integral, es la versión que más me gusta, pero en mi casa prefieren, por ahora, el nuevo «Cruapán» de Bimbo. Ingredientes: Como os podéis imaginar, preparar este desayuno no tiene ninguna técnica compleja. Pan tostado y fruta en rodajas. Después le añadimos el sirope de ágave (es mi edulcorante favorito para sustituir el espeso caramelo), y por último, canela en polvo…
Panecillos de leche

Una de las (muchas) cosas que echo de menos de mi infancia es la merienda. Ya fuese un bocadillo de chorizo o de paté, pan con chocolate, leche con magdalenas o un sandwich mixto, yo disfrutaba muchísimo de ese momento del día; un ratito tranquilo que mi hermano y yo aprovechábamos para ver en la tele los distintos puntos de vista ante la vida de Espinete y Don Pimpón o los campos de fútbol infinitos donde les tocaba jugar a Oliver y Benji… y así conseguíamos relajarnos y obtener la energía suficiente para estudiar, resolver los deberes del cole y finalizar la jornada con alguna que otra trastada. Hoy día, que soy yo quien prepara la merienda para mi pequeña socia, a veces tengo que hacer verdaderos esfuerzos sobrehumanos para no sucumbir a la tentación de hacerme otro de esos «bocatas» para mí. Y es que los enanos son verdaderas «máquinas» quema-calorías, que necesitan energía a altas dosis para estar a tope durante toda la jornada y además, crecer a toda velocidad. Y observo a Ana, que se toma su merienda con tantas ganas, que no puedo dejar de recordar aquella sensación de mi infancia, aquel momento maravilloso de cada tarde. Quién sabe… quizá sea Ana la que, dentro de unos años, recuerde en su propio blog los bollitos de leche que su madre le preparaba para merendar cuando era pequeña… Hoy compartimos una receta perfecta para esas meriendas de los minis. Estos deliciosos panecillos de leche, rellenos de cualquier-cosa, serán despiadádamente devorados por nuestras pequeñas fierecillas, sin ningún remordimiento. Les encantarán porque son ligeramente dulces y muy tiernos. Y por supuesto, aunque no seáis minis, si queréis disfrutar de una merienda calentita cualquier tarde de éstas de ciclogénesis, tenéis mi bendición. PANECILLOS DE LECHE Ingredientes (para 8 panecillos): 500 gr. de harina de fuerza 1 cucharadita de sal 2 cucharadas de azúcar blanquilla 1 sobre de levadura liofilizada de panadería 200 ml. de leche tibia 2 huevos para la masa 1 huevo para glasear 50 gr. de mantequilla derretida un poco de aceite vegetal para engrasar Elaboración: En un bol amplio, ponemos la harina, la sal y el azúcar, mezclando bien. En un bol aparte, disolvemos la levadura en la leche tibia y removemos. Transcurridos unos minutos, cuando la leche se haya enfriado, añadimos los dos huevos y batimos bien para mezclar todo. Añadimos poco a poco, removiendo con un cucharón de madera, la mezcla de leche, levadura y huevos, así como la mantequilla derretida, al bol de la harina, hasta que tengamos una masa blanda. Entonces, volcaremos la masa sobre la superficie limpia y amasaremos durante unos minutos (10 aproximadamente) hasta que la masa esté blanda y elástica. Ponemos la bola de masa en el bol aceitado, cubrimos con un poco de papel film o un paño limpio y dejamos fermentar la masa durante 2 horas aproximadamente, hasta que duplique su volumen. Transcurrido ese tiempo, volcamos de nuevo la masa en la superficie enharinada y la aplastamos suavemente para eliminar el gas que se ha creado en su interior durante la fermentación. Después, dividimos la masa en 8 trozos iguales y formamos 8 bolitas ligeramente alargadas. Colocamos los bollitos en una bandeja de horno (forrada con papel de horno) y hacemos un par de cortes oblícuos en cada uno con la ayuda de un cuchillo bien afilado. Dejamos de nuevo levar los bollitos, tapados con un paño, entre 30 minutos y 1 hora, hasta que hayan duplicado su volumen. Precalentar el horno a 190º, glasear los panecillos con huevo batido y hornearlos durante 15 minutos aproximadamente, hasta que estén dorados y al golpear la base, suene ligeramente hueca. Dejar enfriar al menos 10 minutos y ya están listos para servir. Son ideales recién horneados, aunque se pueden guardar bien envueltos y consumir, tostados, al día siguiente. A tener en cuenta: El levado del pan debe realizarse en una zona cálida, si elegimos una zona fría, tardará más tiempo en duplicar el volumen. Si queréis disfrutar de estos bollitos recién hechos para desayunar, podéis adelantar parte de la preparación la tarde anterior, y justo una vez hayáis dado la forma a los bollitos, podéis guardarlos en la nevera durante toda la noche. A la mañana siguiente, los sacáis, los dejáis levar durante 1 hora cubiertos con el paño, y al horno. Son deliciosos también para desayunar, acompañados de mantequilla y mermelada. Espero que disfrutéis mucho de esta receta y si buscáis más ideas para meriendas infantiles, no os perdáis estos «Perritos Salchicha» o estos deliciosos «Crumble de Manzana» que hace unas semanas nos propuso Isabel. En mi blog también podéis encontrar alguna otra propuesta para merendar, como estos «Rollitos de Brioche y Nutella» o estos ricos «Muffins de chocolate y fresa» Como siempre, si tenéis cualquier duda o sugerencia, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios. Muchas gracias por vuestro tiempo y ¡hasta la próxima receta! Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.
Pastelitos de calabaza con queso manchego

Hace unos días os comentaba que este año había empezado con algunas novedades para mí. Una de ellas, la más importante, es que me estreno como profe de fotografía de interiores en la Escuela Madrileña de Decoración (os lo contaba la semana pasada). La segunda es que estreno instrumento de trabajo. Tengo nueva cámara y de momento estoy en proceso de aprendizaje con ella. Las fotos que hoy os traigo son las primeras que hice con el nuevo aparatito, así que todavía se me nota un poco torpe con la iluminación y los encuadres. La receta en cuestión es la que os mencionaba en Instagram (¿todavía no me seguís por ahí ;)?). Tenía algunos productos en casa que quería aprovechar, especialmente una calabaza de huerta y un enorme queso de tres kilos que tengo que ir consumiendo poco a poco. Un breve paseo por Internet me dio la idea y el resultado delicioso. De verdad. A mis hijas no las convencí para comer calabaza, pero entre los adultos triunfó el invento! Ingredientes: Masa quebrada Calabaza (400-500 gr) Queso manchego Salami, chorizo, salchichón, jamón serrano o similar Un diente de ajo Romero Aceite de oliva Un Huevo La elaboración es tan sencilla como la lista de ingredientes. Para empezar, ya os lo podéis imaginar: rehogamos el ajo bien picadito en una sartén con una cucharada de aceite de oliva. En cuanto empieza a dorar añadimos el embutido troceado; en mi cas utilicé el salami porque lo había comprado por equivocación. Resultó perfecto porque aporta un sabor salado e intenso pero con poco pimentón, así que combinaba perfecto con la suavidad de la calabaza. Cuando tenemos el sofrito listo, añadimos la calabaza troceada. Se irá deshaciendo poco a poco y resultando en esa textura tan particular. En mi caso, dejé que la calabaza se deshiciera por completo. Mientras partimos la masa en las porciones que más nos gusten (los pastelitos pueden ser pequeños o puede ser tipo empanada) . Rellenamos con la calabaza cada porción de masa que hayamos partido, ponemos sobre la masa un triángulo de queso, cerramos el paquete y le espolvoreamos un puñado de romero. Pintamos con huevo batido y metemos en el horno precalentado unos 15 minutos, lo justo para que la masa se dore. ¡Y ya está! Los sacamos y listos para comer. En casa los voy a repetir, pero la próxima vez en bocaditos para ver fin mis hijas pican…
Cheesecake en vasitos, receta exprés

La palabra «exprés» me atrae. Cualquier sustantivo seguido de esa palabra automáticamente capta mi atención generando mi interés. Y es que exprés es como decir: «lo mismo pero en mucho menos tiempo». Adoro la olla exprés para mis guisos y estofados del día a día. Nunca compro una laca de uñas que no sea «exprés» o de secado rápido. Soy fiel a mi detergente para lavadora que se apellida exprés (no digo la marca pero recuerdo que antes se anunciaba como: la suciedad está en la ropa, ahora la suciedad está en el agua). Adoro lo exprés. Pero en el caso de los postres, la mayoría de las elaboraciones requieren cierta paciencia. Levados, reposos, refrigeración… No abundan las recetas rápidas con un delicioso resultado, pero haberlas, haylas. Y hoy compartimos una de ellas, esta Cheescake en vasitos es una delicia y aunque os sometan a un tercer grado, nunca-nunca creerán que la habéis hecho tan rápidamente como aseguráis. Y en estas fechas que se aproximan, donde vamos a pasar más de un ratito en la cocina, preparar un postre delicioso, que guste a todo el mundo, y que no nos exija mucho tiempo, es una maravilla. Como siempre, receta perfecta para que los minis de la casa nos ayuden en su preparación. Tendríais que ver el arte con el que mi socia Ana machaca las galletas con el rodillo… Y yo, ajena a esa violencia galletil, muero de amor. Ingredientes (para 8 vasitos aproximadamente): 200 ml. de Nata líquida para montar muy fría (mínimo 33% materia grasa) 250 ml. de queso en crema (tipo Philadelphia) 40 gr. de azúcar mermelada de frambuesa, fresa, de arándanos, frutas del bosque… al gusto! 10-12 galletas tipo Digestive 25 gr. de mantequilla 1 pizca de sal Utensilios: 2 boles grandes, batidora, rodillo o robot de cocina Elaboración: Trituramos las galletas con ayuda del robot de cocina, y si no disponemos de él, las introducimos en una bolsa de conservación o similar, y las machacamos con un rodillo de madera hasta que queden muy desmenuzadas. A continuación, añadimos la mantequilla que habremos derretido previamente en el microondas y una pizca de sal. Mezclamos bien hasta que quede con una textura de arena mojada, y finalmente procedemos a poner una cucharada generosa dentro de cada vasito. Reservamos. Batimos el queso hasta que esté blando y manejable. En un bol bien frío con ayuda de las varillas de la batidora, montamos la nata, que debe estar también muy fría, y hacia el final del proceso, cuando la nata esté densa, añadimos poco a poco el azúcar hasta que esté integrada. A continuación, con la ayuda de un cucharón, vamos a incorporar, cucharada a cucharada, la nata montada al bol con el queso, mezclando cuidadosamente con movimientos envolventes, para evitar que la nata montada pierda volumen. Una vez tengamos la mezcla, pasamos a una manga pastelera, y vamos rellenando los vasitos uno a uno sin llegar al borde. Refrigeramos en la nevera como mínimo 1 hora. A la hora de servir, añadimos la mermelada por encima y a la mesa. A tener en cuenta: El queso crema se puede mezclar con mascarpone a partes iguales, e incluso se puede sustituir por éste en su totalidad. La nata montada no hace falta que quede muy firme, podemos dejarla en un punto denso y cremoso sin llegar hasta el final del montado si preferimos una textura más cremosa. Los vasitos se pueden decorar con una cinta de color, una lazada de cuerda, washi tape o un barquillo… ¡Animáos a darle vuestro toque personal! Las cantidades indicadas sirven para rellenar 8 vasitos de cristal, los míos son de yogur. Si utilizáis recipientes más amplios, tenedlo en cuenta por si tenéis que duplicar las medidas de los ingredientes. Fuente: Pequerecetas Espero que os guste esta receta y os resuelva alguna que otra ocasión. Si os gustan, como a mí, las recetas exprés, os recomiendo este Flan de chocolate, que también se puede servir en vasitos, y es un éxito seguro. Tampoco os podéis perder esta propuesta de Ebom en vasitos: Tiramisú sin café, perfecta para toda la familia. Si tenéis cualquier duda, no tenéis más que dejarnos vuestro comentario. Muchas gracias por vuestro tiempo y hasta nuestra próxima cita en Ebom. Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.
Crumble de manzana, con potitos Naturnes

Ya es 1 de diciembre, el mes de las fiestas por excelencia. Arranca con un puente, y después da paso a las múltiples cenas, comidas y meriendas familiares. La Navidad es un tiempo complicado, o lo adoras o lo detestas, pero aunque suene raro, yo ni lo uno ni lo otro. Me produce cierto vértigo tanta reunión y las niñas en casa tanto tiempo, pero por otro lado, quiero aprovechar el tiempo para disfrutar del invierno, de los paseos, de las conversaciones y un poquito, pero muy poquito, de comer. Y digo poquito porque de verdad que me tengo que poner seria y cuidarme un poco, y si no lo hago durante las fiestas, la curva sube din remedio. Hace unas semanas, me invitaron a una presentación de la nueva gama de productos Nestlé Naturnes. Tuvimos la suerte de compartir un ratito con Samantha Vallejo-Nájera, que nos preparó unas cuantas recetas. Francamente, deliciosas. Yo me quedé especialmente prendada de una, el crumble de manzana. Por sencilla, por exquisita y porque vi que la podía preparar con mis hijas. No sé si a vosotros os pasa, pero en casa la repostería la tengo que cocinar con la ayuda de mis niñas, sí o sí. Y aunque a veces la gestión de equipos se hace un poquito… complicada, lo cierto es que a mí me divierte mucho. Por eso, cuando vi a Samantha preparar la masa con las manos pensé automáticamente en mis hijas. Ingredientes para 6 raciones: 180 gr. de harina 120 gr. de azúcar 120 gr. de mantequilla 3/4 potitos de fruta Naturnes de Nestlé. Siguiendo el ejemplo de Samantha, elegimos los tarritos de manzana golden con plátano y el de manzana golden con ciruela (el primero algo más dulce) Elaboración: De verdad que no podía ser más fácil. En un recipiente ancho se añaden la harina, el azúcar y la mantequilla a temperatura ambiente, más bien blanda, y se mezcla bien con las manos, moviendo constantemente la masa, (¡aquí el trabajo fantástico para los niños!), para que quede sin forma y como en migas. Mientras precalentamos el horno a unos 160-180º. Cogemos unos moldes individuales (pueden ser grandes, es sólo una cuestión de presentación), y los rellenamos algo más de la mitad con la fruta de Naturnes, para después cubrir con una capa de la masa. Horneamos unos 20-30 minutos, dependiendo de la potencia del horno, a 180º (cuando vemos que la superficie está dorada es cuando lo sacamos). Una vez fuera, dejamos templar los crumble y para tomar, espolvoreamos con azúcar glass. Se pueden tomar templados o fríos. ¡Es facilísimo! En casa, la reacción ante los crumble fue desigual. A mis hijas… al principio les pareció muy rico, luego no tanto. Pero a los adultos nos encantó. Lo bueno es que es una receta súper sencilla (que pienso repetir). Y además, sana. Las frutas de Naturnes son sólo eso, fruta. Nosotros, que en casa siempre tenemos puré de manzana (no natural, lo siento…), tenemos la alternativa de tenerla con un punto más de sabor y totalmente natural. Para los que no sois muy cocineros, como yo, tener la opción de preparar estas recetas es un lujo. Y no creáis que la cosa se quedó ahí; Samantha preparó también una crema de guisantes con jamón tostado (¡deliciosa!) y una crema de pescado con mejillones al vapor, espectacular. ¡No me digáis que no son cenas para solucionarnos la vida! Fotos y estilismo: Isabel Escauriaza de Ebom
Desayuno De Reyes + SORTEO!! (Cerrado)

Se acerca la Navidad y nosotros ya vamos por los Reyes. Parece que metemos presión para que la vorágine de las fiestas pase cuanto antes pero, nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que este año, nuestros especiales de Navidad han venido acompañados de sorteos, y para que os de tiempo a recibir vuestros regalitos para cada fiesta, nosotros tenemos que ir por delante. El primero de todos, el de Navidad, con un precioso lote de productos deco para crear adornos handmade de F de Fifi, lo cerramos la semana pasada. Hoy daremos el resultado del sorteo de Nochevieja con una deliciosa cesta de productos gourmet de la mano de Caprichos Gourmet. Y ya estamos aquí con el tercero, gracias a Deco & Kids. En este caso los protas son los niños, y es que la fiesta de Reyes es sobre todo para ellos. Así que en casa hemos celebrado un desayuno para ellas. ¿Os he dicho ya que mis reuniones familiares favoritas son las que se celebran en los desayunos? Para la ocasión, nuestra querida Cristina, de Gutamamá, nos ha preparado dos recetas deliciosas, muy típicas de estas fechas y que os podéis imaginar lo que les han gustado a las niñas. Bueno, ¡os podéis imaginar lo que les ha gustado tener un desayuno de Reyes en pleno diciembre, antes incluso de que hayan empezado las vacaciones del cole! Receta de Panettone Ingredientes: 2 cucharadas de levadura seca 125 ml. de leche tibia 50 gr. de azúcar 425 gr. de harina de fuerza 1/2 cucharadita de sal 75 gr. de mantequilla derretida 2 huevos grandes (para la masa) 1 huevo pequeño batido (para untar el panettone) 1’5 cucharaditas de extracto de vainilla 175 gr. de chocolate ( o frutos secos al gusto) la cáscara de 1 naranja, rallada aceite para engrasar azúcar glass para espolvorear Elaboración (podéis ver la receta completa del Panettone en el blog de Cris, Gutamamá; echadle un vistazo para ver sus consejos sobre esta preparación): Mezclar la levadura con la leche tibia y dejar reposar 5 minutos (se pondrá espumosa). En un bol aparte, mezclar el azúcar, la harina y la sal. Añadir la mantequilla, los huevos y la vainilla y batir bien la mezcla. A continuación, incorporar la mezcla de harina, azúcar y sal a la mezcla de ingredientes líquidos, hasta lograr una masa blanda y pegajosa. En este momento, sobre una superficie limpia sobre la que habremos espolvoreado harina, volcamos la masa y amasamos durante 10 minutos, hasta que la masa esté elástica y no se nos pegue a las manos. Hacemos una bola con la masa, y la extendemos bien (como si fuese una base de pizza) sobre la encimera. A continuación añadimos sobre la masa la cáscara de naranja rallada, la mezclamos bien y de nuevo volvemos a hacer una bola, que dejaremos levar durante 2 horas en un cuenco engrasado con un poco de aceite. Cubrimos con un paño limpio y húmedo, o con film transparente y esperamos el tiempo indicado. Aprovechamos para preparar el molde. Si no disponemos de molde especial para Panettone (como éstos), podemos utilizar papel de horno, doblado por la mitad, para hacer un cilindro con el que vamos a forrar las paredes interiores de un molde de 15-17 cm. de forma que el papel de horno sobresalga por encima del molde entre 5 y 10 cm. Así conseguimos un molde con laterales altos para que el Panettone suba correctamente y no se desborde. Transcurrido el tiempo del primer levado, destapamos el bol donde está la masa y golpeamos con el puño para expulsar el gas del interior de la masa y volcamos de nuevo sobre la superficie enharinada. Dividimos la masa en 6 porciones y le metemos las pepitas de chocolate. Amasamos de nuevo y formamos las seis bolas que encajen en el molde. Volvemos a cubrir con el paño húmedo y dejamos levar dentro del molde otras 2 horas. Transcurrido el tiempo, precalentamos el horno a 190º. Batimos el huevo pequeño y untamos toda la superficie de la masa con él. Hornear en el centro, unos 40-45 minutos. Controlar si se dora antes de tiempo, para cubrirlo con papel de aluminio, de esta forma, se seguirá horneando pero la superficie no se tostará demasiado. Transcurrido ese tiempo, lo retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Para comprobar que está bien hecho, podemos dar unos toquecitos en la base, que deberá sonar hueca. Espolvorear con azúcar glass y servir. Recetas de turrones de chocolate Turrón de chocolate blanco con barquillos: 180 gr. de chocolate blanco para postres 25 gr. De manteca de cerdo o manteca de cacao Una pizca de canela 6-8 barquillos rellenos Elaboración: Fundir la manteca, añadir el chocolate troceado y derretir hasta que quede mezclado. Añadir un poco de canela al gusto. Poner en el fondo del molde una capa de nuestra crema de chocolate, y colocar los barquillos. Esperar unos minutos para que se solidifique (se puede meter en la nevera para acelerar el proceso) y después añadir el chocolate fundido restante. Dejar enfriar y desmoldar. Chocolate, arroz inflado y lacasitos 40 gr. Manteca de cerdo o manteca de cacao 125 gr. De chocolate con leche 100 gr. De chocolate negro para postres 60 gr. Arroz inflado ( chococrispis) Lacasitos para decorar Fundir la manteca y a continuación añadir los chocolates hasta que estén derretidos. Poner una capa fina de chocolate fundido en un molde y si queréis, algunos lacasitos, y dejar enfriar. Añadir a la mezcla de chocolate restante los cereales y remover bien. Poner la mezcla de chocolate y cereales en el molde y decorar la superficie con más lacasitos al gusto. SORTEO CERRADO Pues como no podía ser de otra manera, estas últimas recetas para estas fiestas vienen acompañadas de un Sorteo, en este caso es para el día de Reyes Magos, para que podáis preparar todos vuestros paquetitos y regalitos, y viene de la mano de Deco & Kids, con un lote de empaquetado completo formado por: Dos rollos
Arañas de Halloween

Aquí ha habido un crimen… Miguitas de color rojizo, fideos de chocolate, una pata de galleta y chocolate… Alguien se ha zampado otra araña. «Queridas amigas supervivientes, quedáis muy pocas y no estáis a salvo. No tenéis la culpa de ser tan irresistibles, con ese cuerpo delicioso bañado en chocolate, esas patitas de Mikado y esos ojos de azúcar… En esta casa hay seres implacables que vuelven hambrientos del cole y de trabajar y no tendrán piedad. Yo ya no puedo garantizar vuestra seguridad. Espero que todas tengáis vuestros papeles en orden, ya sabéis lo que quiero decir, para que no haya líos con la herencia, que luego vienen las peleas, y no hay nada más feo que pelearse con la arañafamilia… Lo siento pero, tenéis los días contados. Se acerca Halloween…» Este mes no podía faltar a mi cita en Ebom con una receta terroríficamente rica. Aunque tengo que confesar que cuando le pones ojos y patitas a una bolita de chocolate, le empiezas a coger cariño y luego es mucho más difícil pegarles un bocado… Pero a los minis les hace mucha gracia estas cosillas así que, ¿cómo resistirse? Para elaborar el cuerpo de estas arañas, yo he utilizado unas magdalenas que hice para una merienda, y las que sobraron, las desmigué y las guardé en el congelador para esta ocasión. Podéis emplear cualquier bizcocho, magdalenas, sobaos… Aunque lo ideal es que sean caseros (ya sabéis que siempre son más naturales que los dulces industriales), también pueden ser comprados. Y por supuesto, que no falte la ayuda de los minis, porque se lo van a pasar en grande haciendo estas arañas. Ingredientes (para 6 arañas): 500 gr. de migas de bizcocho o magdalenas 100-125 gr. de queso crema (tipo Philadelphia) 250 gr. de chocolate (yo utilicé el de Nestlé Postres) 1 caja de palitos de galleta con chocolate (yo utilicé Mikado) Un poco de fondant blanco y negro para los ojos o bien Ojos de Azúcar listos para comer como éstos Fideos de chocolate para decorar Utensilios: 1 bol para fundir el chocolate, 1 bol grande para mezclar la masa Elaboración: Comenzaremos desmigando nuestro bizcocho o nuestras magdalenas, con un poquito de paciencia, vamos cogiendo pedazos de bizcocho y los vamos frotando entre las manos, para conseguir migas muy finitas. Esto es muy importante, y seguro que a los minis les va a encantar la operación miguita. Después vamos a mezclar el queso con las migas, removiendo bien hasta que la mezcla esté homogénea. No lo agreguéis todo a la vez, ya que dependiendo de la miga que empleamos, puede necesitar más o menos cantidad de queso. Por ello, comenzad con unos 100 gramos del queso y cuando esté bien mezclado, si vemos que necesita más, añadimos el resto. La textura de la masa debe ser suave, sin rastro de queso, y que al hacer una bolita, se mantenga la forma. Procedemos a realizar las bolitas, el tamaño puede ser a vuestro gusto, pero os recomiendo que sean de unos 5 o 6 cm. de diámetro. Las reservamos. En un bol derretimos el chocolate, metiéndolo en el microondas en intervalos de 20 segundos y removiendo bien en cada ocasión. Cuando esté derretido, bañaremos las bolas de bizcocho en él y las dejaremos sobre una rejilla para que el baño de chocolate se endurezca. Por otro lado, vamos a coger los palitos de galleta y los partiremos por la mitad. Después, mojaremos las puntas en el chocolate, las uniremos y las dejaremos enfriar sobre papel de horno o de aluminio. El chocolate actuará como pegamento, y así conseguiremos las patas con la forma que veis en la foto. En cuanto a los ojos, podéis hacer pequeñas bolitas de fondant blanco a las que insertaréis a su vez bolitas de color negro. Las reservamos y procedemos al montaje de nuestras arañas. Una vez que el baño de chocolate de las bolitas y la unión de las patas esté solidificado, vamos a hacer los 6 agujeros para las patas (ya sé que las arañas tienen 8 patas, no me pasáis ni una eh?) con un palillo, al que haremos girar para agrandar las perforaciones hasta que queden aproximadamente de la anchura de los palitos Mikado. Entonces incrustamos las patas en los correspondientes agujeros. Podemos poner un poco de chocolate en el extremo que vamos a incrustar para que actúe de pegamento. Por último, pegamos los ojos con un poco de chocolate caliente y ya tenemos listas nuestras terroríficas arañas de Halloween. A tener en cuenta: Si tenéis más cantidad de bizcocho, o al revés, tenéis menos cantidad, sólo tenéis que pesarlo y calcular un 20 o 25% del peso total del bizcocho para el queso. Espero que disfrutéis mucho con esta receta tan sencilla y divertida. Y si os gusta cocinar con vuestros minis, no os perdáis esta receta de Cookies con chocolate, o esta otra receta de Tortitas ideal para merendar. Si tenéis cualquier duda o comentario, ya sabéis que podéis dejarnos vuestro comentario y os responderé encantada. ¡Feliz Halloween! Hasta la próxima receta… Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.
Cestitas de chistorra y huevo
Esta receta de hoy bien podría servir para alguno de los fabulosos talleres de Creactividad que Isabel comparte aquí con todos nosotros, porque estas cestitas de chistorra y huevo, son tan fáciles que las pueden preparar los minis. Mi socia Ana, de 3 añitos, ha disfrutado mucho preparándolas; yo le explicaba cada paso con un ejemplo, y ella hacía el resto… con un poco menos de precisión, claro está (una parte de los ingredientes se quedaron sobre la mesa, y la otra parte, dentro de las cestitas) pero con mucha ilusión. ¡Qué suerte tengo de poder compartir con ella mi afición favorita! Estas cestitas pueden servir como una cena divertida para toda la familia, como entrante o como aperitivo. Y lo mejor de todo, es que podemos basarnos en esta receta para aprovechar alguna sobra de comida, o para intentar que los niños prueben ese ingrediente que no les hace mucha gracia… tened en cuenta que cuando son ellos los que participan en la elaboración del plato, suelen ser menos reticentes a probar nuevos sabores. CESTITAS DE CHISTORRA Y HUEVO Ingredientes (para 16 cestitas): 1 paquete de obleas de empanadillas 150 gr. de chistorra 80 gr. de salsa de tomate 16 huevos de codorniz 80 gr. de queso mozzarella rallado Utensilios: Cápsulas o moldes de magdalenas Si vamos a cocinar con los niños, lo mejor es facilitarles la tarea colocando los distintos ingredientes sobre la mesa de trabajo, a su alcance. Elaboración: Precalentamos el horno a 180º Sobre una bandeja de horno, disponemos las 16 cápsulas para magdalenas y las pincelamos con un poco de aceite para evitar que la masa se pegue. A continuación, colocamos una oblea en cada cápsula, ajustándola al fondo y plegando la masa para conseguir que se ajuste a las paredes del molde. Horneamos un par de minutos, lo suficiente para que quede la masa firme. Sacamos del horno y procedemos a rellenar las obleas. Picamos la chistorra en rodajitas o taquitos (importante que no sean muy grandes, para que se cocinen correctamente en el horno) y reservamos. Primero ponemos una cucharadita de salsa de tomate, después, queso rallado al gusto, a continuación ponemos dos o tres trocitos de chistorra y por último, rompemos el huevo de codorniz y lo añadimos a la cestita, en la superficie. Horneamos durante 10 minutos aproximadamente, hasta que veamos el huevo cuajado y la oblea doradita. Es una receta deliciosa y sencilla, y recordad que podéis adaptarla a vuestros gustos: se puede sustituir la chistorra por salchichas, o por pavo si queremos ahorrarnos las «grasas» del embutido. También se puede añadir cebolla, jamón, guisantes… Lo único a tener en cuenta es que deben ser porciones pequeñas para que se puedan asar completamente en el horno y no queden crudas, puesto que sólo están 10 minutos dentro. Esperamos que disfrutéis mucho de esta receta y os animéis a cocinar con vuestros pequeños chefs! Si os gusta la experiencia, os recomendamos prepara con ellos la receta de estas Cookies de chocolate o ¿por qué no probar en el mundo de las masas con esta receta de pizza casera que encontraréis en mi blog? Si queréis dejarnos algún comentario o alguna consulta, podéis hacerlo a continuación ¡nos encanta leeros! Muchas gracias por vuestro tiempo y hasta la próxima receta. Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.
Galletas de Cumpleaños

Y llegó Octubre… El mes del Otoño, de las hojas secas, de las meriendas calentitas, de las primeras castañas. Mi pequeña ya ha empezado a ir al cole de mayores, y se ha portado como una campeona, y es que, hasta ella misma se da cuenta: «zoy muy mayor». Hace unos días cumplió los 3 añitos y ya he conseguido, no sólo que sea la catadora oficial de mis recetas, sino que además sea mi pinche y es que disfruta mucho participando en la cocina. La receta de hoy, es prueba de ello. Estas ricas galletas son nuestra primera receta conjunta. Son muy sencillas de preparar, apenas es necesario amasar, y sólo hacen falta un par de cortapastas y un poco de imaginación (que de eso, los enanos están sobrados) para pasar un buen rato en la cocina en familia. Estas galletas forman parte de la merienda que preparamos para celebrar su cumple. Para inspirarnos, nada mejor que el cuento de Caperucita Roja, uno de los preferidos de Ana, que disfruta escuchando una y otra vez y se sabe de memoria, así que decidí convertirla en Caperucita por una tarde. Y es que celebrar su cumple es uno de los momentos del año más importantes y emotivos para nosotros, sus papás, y nos encanta rodearnos de familia y amigos para compartirlo. Fue una tarde preciosa, y Ana y sus amigos se lo pasaron pipa. Lo que no sé es qué opinarán mis vecinos, porque por un buen rato tuvimos en casa varias caperucitas correteando delante de un lobo feroz que las perseguía para hacerles cosquillas… Podéis imaginar el escándalo, no? Os recomiendo este plan para hacer con los niños en alguna de esas tardes otoñales que están por venir, frías y lluviosas. Y es que el aroma del horno cuando hacemos galletas es tan hogareño ¡que no querréis salir de casa! Ingredientes: 120 grs de azúcar glass 300 grs de harina normal 200 grs de harina integral 250 grs de mantequilla 1 huevo Preparativos: Forrar la bandeja de horno con Papel sulfurizado, o papel de horno Plástico film transparente Un bol grande Una superficie limpia Rodillo Cortadores de galletas Elaboración: Comenzamos derritiendo la mantequilla en el microondas a baja potencia hasta que quede totalmente líquida. En el bol grande, mezclamos la mantequilla derretida, con el azúcar glass y el huevo batido, removiendo bien la mezcla. Despues añadimos la harina blanca y la harina integral y la vamos integrando poco a poco. Cuando tengamos una masa homogénea y manejable, extendemos un trozo grande de film transparente en la encimera y volcamos la masa, dándole forma de bola. Entonces, la envolvemos bien en el papel film y la dejamos reposar media hora en la nevera. Una vez transcurrido el tiempo de reposo, volcamos la masa sobre la superficie de trabajo (mesa de la cocina, encimera, etc.) y con la ayuda del rodillo la vamos a extender hasta que quede de un grosor de medio centímetro. Cortamos las galletas con las formas de cortapastas y las vamos colocando en la bandeja del horno. Nosotras además de cortarlas de forma redonda, marcamos sobre ellas con la ayuda de varios cortapastas el nombre de Ana, un corazón, una espiral… ¡Aquí es donde podéis dejar a los peques expresar su creatividad! Una vez hayamos completado la bandeja del horno (con esta cantidad de masa salen pastas para 2 bandejas, en nuestro caso, salieron 22 galletas de 10 cm.) podemos dejarlas así si nos interesa un acabado de aspecto mate y rústico (como las nuestras). También podemos pincelarlas con huevo batido si nos interesa obtener un tono dorado y brillante, incluso podemos decorarlas con semillas o bañarlas en chocolate (en esta receta de mi blog podéis encontrar más ideas para decorarlas). Precalentamos el horno a 175 grados y horneamos durante unos 15 minutos aproximadamente (el tiempo es aproximado y ya sabéis que dependerá de cada horno, así que hay que estar pendientes para sacarlas cuando tengan un tono tostado). Dejamos enfriar sobre una rejilla (si aguantáis) y… a merendar! Como podéis ver en el detalle de las fotos, nosotras metimos las galletas en unas bolsitas de plástico que llevaban una decoración personalizada del cumple de Ana. Es un detalle bonito que se puede preparar en casa y adaptar por ejemplo, como recuerdo para los invitados a un bautizo, comunión, o cualquier otro evento. Esperamos que os guste la idea y os animamos a probar la receta con vuestros pinches. Si queréis repetir la experiencia de compartir cocina con otras recetas aptas para minichefs, no os perdáis estas Cookies con chips de chocolate , o este Brownie con nueces de Macadamia, ideal para los muy chocolateros. Y si lo que buscáis es alguna merienda calentita y un poquito más rápida, estas Tortitas Americanas son perfectas y se preparan en un momentito. Como siempre, si tenéis cualquier duda o sugerencia, no dudéis en dejarnos vuestro comentario. ¡Nos encanta leeros! Gracias por vuestro tiempo y hasta la próxima receta otoñal. Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.
Helado de cerezas

Esta receta la tenía preparada para incluirla en el Especial Vacaciones de Verano con los minis, pero lo cierto es que el contenido se nos ha ido echando encima, y todo teniendo en cuenta que los últimos días estaba muy bien acompañada en casa. Me han quedado tantos temas pendientes que voy a tener que ir compartiéndolos poco a poco durante el mes de julio. Hace ya muchos años que trabajo editando contenido, planificando y preparando información, y sin embargo, nunca se me ha hecho tan difícil cumplir mis calendarios editoriales como con Ebom. ¡Es que no hay manera! No sé si pediros disculpas o pasar como de puntilllas, como quien no quiere la cosa. ¡Y eso que no trabajamos con noticias de actualidad! Bueno, dicho esto, procedo con mi contenido. En este caso, una receta, y como siempre, facilísima. De hecho, se trata de una receta perfecta para hacer con niños. O perfecta para una cena de verano, que es lo que nos ocupa este mes, ¿no? HELADO DE CEREZAS Ingredientes: Cerezas (1/2 kilo) El zumo de medio limón 120 gr. de azúcar 300 gr. Nata para montar Elaboración: Primero, pelamos y deshuesamos las cerezas y las ponemos en un cazo al fuego suave para preparar un almíbar. Añadimos dos o tres (depende del gusto por el azúcar de cada uno, pero no necesita mucho) cucharadas grandes de azúcar, y el zumo de medio limón. En unos cinco minutos a fuego medio estará listo el almíbar. Dejamos que enfríe un poco y lo trituramos con la batidora. El almíbar de cerezas es delicioso y nos puede servir como cobertura para una tarta, como mermelada, para tomar con yogur, etc. Después, montamos 300 gramos de nata para montar. Yo la monté sin azúcar, cansada de que se me cortara constantemente (no me preguntéis por qué; siempre monto la nata azucarada y jamás se me había cortado). Y lo cierto es que luego me alegré de no haberle añadido azúcar. Una vez montada, la espolvorée con una cucharada sopera de azúcar glass y la mezclé con el almíbar, ya sabéis, con movimientos envolventes para que no baje. Una vez listo lo metemos en el congelador; después de una hora lo sacamos y lo removemos bien, para que no cristalice; dos horas después lo volvemos a hacer. ¡La verdad es que ha quedado delicioso! ¡Y son palabras de mi hija!
