Cheesecake en vasitos, receta exprés

La palabra «exprés» me atrae. Cualquier sustantivo seguido de esa palabra automáticamente capta mi atención generando mi interés. Y es que exprés es como decir: «lo mismo pero en mucho menos tiempo». Adoro la olla exprés para mis guisos y estofados del día a día. Nunca compro una laca de uñas que no sea «exprés» o de secado rápido. Soy fiel a mi detergente para lavadora que se apellida exprés (no digo la marca pero recuerdo que antes se anunciaba como: la suciedad está en la ropa, ahora la suciedad está en el agua). Adoro lo exprés. Pero en el caso de los postres, la mayoría de las elaboraciones requieren cierta paciencia. Levados, reposos, refrigeración… No abundan las recetas rápidas con un delicioso resultado, pero haberlas, haylas. Y hoy compartimos una de ellas, esta Cheescake en vasitos es una delicia y aunque os sometan a un tercer grado, nunca-nunca creerán que la habéis hecho tan rápidamente como aseguráis. Y en estas fechas que se aproximan, donde vamos a pasar más de un ratito en la cocina, preparar un postre delicioso, que guste a todo el mundo, y que no nos exija mucho tiempo, es una maravilla. Como siempre, receta perfecta para que los minis de la casa nos ayuden en su preparación. Tendríais que ver el arte con el que mi socia Ana machaca las galletas con el rodillo… Y yo, ajena a esa violencia galletil, muero de amor. Ingredientes (para 8 vasitos aproximadamente): 200 ml. de Nata líquida para montar muy fría (mínimo 33% materia grasa) 250 ml. de queso en crema (tipo Philadelphia) 40 gr. de azúcar mermelada de frambuesa, fresa, de arándanos, frutas del bosque… al gusto! 10-12 galletas tipo Digestive 25 gr. de mantequilla 1 pizca de sal Utensilios: 2 boles grandes, batidora, rodillo o robot de cocina Elaboración: Trituramos las galletas con ayuda del robot de cocina, y si no disponemos de él, las introducimos en una bolsa de conservación o similar, y las machacamos con un rodillo de madera hasta que queden muy desmenuzadas. A continuación, añadimos la mantequilla que habremos derretido previamente en el microondas y una pizca de sal. Mezclamos bien hasta que quede con una textura de arena mojada, y finalmente procedemos a poner una cucharada generosa dentro de cada vasito. Reservamos. Batimos el queso hasta que esté blando y manejable. En un bol bien frío con ayuda de las varillas de la batidora, montamos la nata, que debe estar también muy fría, y hacia el final del proceso, cuando la nata esté densa, añadimos poco a poco el azúcar hasta que esté integrada. A continuación, con la ayuda de un cucharón, vamos a incorporar, cucharada a cucharada, la nata montada al bol con el queso, mezclando cuidadosamente con movimientos envolventes, para evitar que la nata montada pierda volumen. Una vez tengamos la mezcla, pasamos a una manga pastelera, y vamos rellenando los vasitos uno a uno sin llegar al borde. Refrigeramos en la nevera como mínimo 1 hora. A la hora de servir, añadimos la mermelada por encima y a la mesa. A tener en cuenta: El queso crema se puede mezclar con mascarpone a partes iguales, e incluso se puede sustituir por éste en su totalidad. La nata montada no hace falta que quede muy firme, podemos dejarla en un punto denso y cremoso sin llegar hasta el final del montado si preferimos una textura más cremosa. Los vasitos se pueden decorar con una cinta de color, una lazada de cuerda, washi tape o un barquillo… ¡Animáos a darle vuestro toque personal! Las cantidades indicadas sirven para rellenar 8 vasitos de cristal, los míos son de yogur. Si utilizáis recipientes más amplios, tenedlo en cuenta por si tenéis que duplicar las medidas de los ingredientes. Fuente: Pequerecetas Espero que os guste esta receta y os resuelva alguna que otra ocasión. Si os gustan, como a mí, las recetas exprés, os recomiendo este Flan de chocolate, que también se puede servir en vasitos, y es un éxito seguro. Tampoco os podéis perder esta propuesta de Ebom en vasitos: Tiramisú sin café, perfecta para toda la familia. Si tenéis cualquier duda, no tenéis más que dejarnos vuestro comentario. Muchas gracias por vuestro tiempo y hasta nuestra próxima cita en Ebom. Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.

Clafoutis con ciruelas amarillas

Es muy frecuente que, con la llegada del otoño, nos quejemos de la poca variedad de fruta. Después del esplendoroso verano, lleno de melocotones, sandías, albaricoques, cerezas, melón, etc. llega el frío y parece que nos quedamos con la manzana y el plátano (¡y la mejor época de la pera conferencia!). Lo cierto es que yo siempre me encuentro al final del verano con la última remesa de fruta que ya no está tan buena y que nadie se come en casa. Llega el momento de pensar en alguna receta para hacer con los «restos» de fruta de verano. En mi caso, me encontré con medio kilo de ciruelas amarillas que llegaron demasiado ácidas a casa y que un mes después ¡seguían estando duras! (La fruta del final de temporada es una lotería… y con pocos boletos ganadores). ¿Qué hacer? Buceando por ahí, me encontré con varias recetas de clafoutis, y me pareció una solución fácil y apetecible. La verdad es que fue un acierto, porque es efectivamente fácil, sencillo y delicioso. No recuerdo de dónde saqué la receta, así que os reproduzco aquí la de Entrechiquitines (en su caso con cerezas), que se parece mucho a la que yo utilicé. ¡Probadlo, os va a encantar! Ingredientes: 1/2 kilo de ciruelas (en mi caso amarillas, pero sirve cualquiera) 125 gr de harina 100 gr de azúcar 3 huevos 300 ml de leche 1 pizca de sal 20 gr de mantequilla Preparación: Limpiamos y deshuesamos las ciruelas, las troceamos en gajos y les añadimos 50 gr de azúcar. Mezclamos y dejamos macerar de media a una hora. Batimos los huevos. Tamizamos la harina y la incorporamos a los huevos. Añadimos una pizca de sal y el azúcar restante. Mezclamos bien y añadimos la leche. Untamos el molde con un poco de mantequilla y colocamos en el fondo las ciruelas. Vertimos la preparación, con cuidado de que no rebose el molde y metemos en el horno 35 minutos a 180°, hasta que la masa se vea cuajada. Lo sacamos del horno, dejamos templar y espolvoreamos con azúcar glas. D-e-l-i-c-i-o-s-o. Y lo mejor, que podemos usarlo con un montón de variedad de frutas.

Tartaletas de frutos rojos con merengue

Uno de los planes imprescindibles de septiembre es, sin duda, salir a coger moras. A mí me encanta, aunque casi todos los años llego tarde al bosque y ya no queda prácticamente ninguna (os he visto a muchos que estáis desde finales de agosto…). Recuerdo que cuando era niña, íbamos a menudo a recoger moras a La Rioja, y era genial, cogerlas y comerlas al momento. Después con los cubos llenos, a veces mi madre hacía una mermelada deliciosa. Otros frutos rojos, como arándanos, grosellas o frambuesas, no son tan fáciles de coger, o al menos yo no sé dónde pueden cogerse los silvestres (¡si alguno conocéis algún sitio, decídmelo!) pero como es temporada ahora no están tan caros. Así que el otro día  no me resistí a comprar unos paquetitos preciosos y a un precio razonable que había en el supermercado. Esa misma tarde, una amiga encantadora me trajo una cajita de moras recién cogidas en Cuenca ¡mil gracias! La cuestión es que llevo toda la semana pensando qué hacer con mis moras, mis arándanos y mis grosellas. Una tarta me encantaría, pero queda totalmente descartada en mi plan de dieta estricta. Me las puedo comer sin más, pero es una pena. Así que ayer se me ocurrió hacer algo con merengue en vez de crema pastelera, porque engorda menos ¿no? (bueno, engordaría todavía menos si le pusiera edulcorante en vez de azúcar, pero no tenía). Como tenía una masa quebrada en casa se me ocurrió hacer tartaletas. Aunque lo cierto es que al final no me sirvió la masa, porque no tenía los moldes y opté por comprar las tartaletas hechas, antes de que las moras se me echaran a perder. Podría haber hecho algo tipo Pavlova, con el merengue tostadito, pero eso no se me ha ocurrido hasta hoy (será lo próximo que haga). En fin, que finalmente he optado por estas tartaletitas con merengue (que podría haber horneado, pero no he querido porque así estaba buenísimo). Os dejo la receta, pero ya sabéis que esto no tiene ningún misterio. Ingredientes: Merengue: 100 gramos de azúcar y tres claras de huevos XL. Tartaletas: tartaletas precocinadas de masa quebrada. Frutos rojos: al gusto, en mi caso, grosellas, moras y arándanos. Preparación: batimos el merengue con el azúcar (mejor si es azúcar glas, para que no queden crujiente) hasta que las claras monten. Si lo hacemos en Thermomix, es muy importante que esté completamente limpio y seco el vaso. En este caso, ponemos los 100 gramos de azúcar y trituramos con tres golpes de turbo. Después ponemos la mariposa y añadimos las tres claras. Lo ponemos a velocidad 3 1/2 durante unos 4 minutos. Ponemos el merengue en las tartaletas y las frutas al gusto. ¡Riquísimas!

Hojaldre de fresas con nata

No hay nada más sencillo, y más delicioso, ¡os lo aseguro! Ingredientes: Preparación: Lavamos y troceamos las fresas, y espolvoreamos con un poco de azúcar. En una placa de horno, sobre papel de hornear, se extienden tres o cuatro capas de pasa filo, con un poquito de mantequilla, cortadas en las dimensiones que queramos, y las horneamos durante unos 7 minutos a 180 grados, en horno previamente recalentado. En cuanto las láminas estén doraditas las sacamos. Dejamos enfriar. Montamos la nata con el azúcar. Después, en el plato o fuente, ponemos una capa de hojaldre, una capa de nata, una de fresas y otro poquito nata. Cubrimos con otra capa de hojaldre, nata y fresas y tapamos con una última capa de hojaldre. Espolvoreamos con azúcar glass, y a comer. ¡Está delicioso!