Brownie de chocolate y nueces de Macadamia

No podía ser de otra manera. Mi primera receta en Ebom debía ser algo que hablase de mí, y tomé la decisión en unos segundos… ¡Chocolate! Sin duda, el chocolate es el ingrediente con el que más disfruto: como cocinera es un placer preparar una receta con él, ver cómo se funde suavemente, el aroma que embriaga la cocina…. Y como comensal, adoro todo lo que esté hecho con este ingrediente  y quienes me conocen saben que no puedo resistirme ante él, es mi punto débil. En mi blog ya he publicado alguna que otra receta que lo demuestra, como este flan de chocolate con almendras o estas muffins de chocolate y fresas. Y como podéis imaginar, este brownie es toda una experiencia para los sentidos. El brownie es un pastel universalmente conocido y aunque hay muchas recetas y versiones, esta que os propongo aquí es perfecta para los MUY chocolateros. Su sabor a chocolate es muy intenso y como es un pastel denso, requiere de buena compañía: con una bola de helado o un poco de nata montada cada bocado es una delicia. Cada vez más estudios nos revelan que, a pesar de que el chocolate es considerado un dulce, principalmente porque los productos elaborados con chocolate en el mercado contienen grandes cantidades de azúcares y grasas, el consumo de chocolate negro se ha relacionado con un menor riesgo de enfemedades cardiovasculares  así como otros muchos beneficios que nos animan a introducir en nuestra dieta este alimento, eso sí, sin abusar de él. ¿Qué os parece? ¿Me acompañáis a la cocina? BROWNIE DE CHOCOLATE Y NUECES DE MACADAMIA Ingredientes: 100 gr. de nueces de Macadamia (se puden utilizar nueces normales, avellanas, pistachos…) 175 gr. de mantequilla 300 gr. de un buen chocolate negro 300 gr. de azúcar 4 huevos grandes batidos 200 gr. de harina 25 gr. de cacao en polvo (y un poquito más para espolvorear)[/box] Preparativos: Precalentar el horno a 200º, cortar la mantequilla en cubitos, trocear el chocolate y machacar los frutos secos con ayuda de un rodillo de cocina o un picador. Batir los huevos. Forrar un molde rectangular con mantequilla, colocar una hoja de papel de horno y untar de nuevo con mantequilla sobre ella para adherirla bien a la superficie. De esta forma desmoldaremos  con mayor facilidad. Elaboración: Este bizcocho se conserva durante 3 días en un recipiente hermético. Se puede guardar en la nevera y también se puede congelar las porciones que queramos! Espero que os haya gustado la receta y las imágenes! Para mí es un placer colaborar en Ebom y formar parte de esta plataforma hecha con profesionalidad y buen gusto por un excelente equipo encabezado por Isabel, a la que agradezco mucho la oportunidad de escribir para vosotros. Espero que disfrutemos juntos de estos pequeños momentos que vamos a compartir. Os invito por supuesto a enviarnos vuestros comentarios, dudas, sugerencias… Lo que queráis! Todos y cada uno de ellos serán muy bien recibidos y tenidos en cuenta. ¡Hasta la próxima receta! Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.

Clafoutis con ciruelas amarillas

Es muy frecuente que, con la llegada del otoño, nos quejemos de la poca variedad de fruta. Después del esplendoroso verano, lleno de melocotones, sandías, albaricoques, cerezas, melón, etc. llega el frío y parece que nos quedamos con la manzana y el plátano (¡y la mejor época de la pera conferencia!). Lo cierto es que yo siempre me encuentro al final del verano con la última remesa de fruta que ya no está tan buena y que nadie se come en casa. Llega el momento de pensar en alguna receta para hacer con los «restos» de fruta de verano. En mi caso, me encontré con medio kilo de ciruelas amarillas que llegaron demasiado ácidas a casa y que un mes después ¡seguían estando duras! (La fruta del final de temporada es una lotería… y con pocos boletos ganadores). ¿Qué hacer? Buceando por ahí, me encontré con varias recetas de clafoutis, y me pareció una solución fácil y apetecible. La verdad es que fue un acierto, porque es efectivamente fácil, sencillo y delicioso. No recuerdo de dónde saqué la receta, así que os reproduzco aquí la de Entrechiquitines (en su caso con cerezas), que se parece mucho a la que yo utilicé. ¡Probadlo, os va a encantar! Ingredientes: 1/2 kilo de ciruelas (en mi caso amarillas, pero sirve cualquiera) 125 gr de harina 100 gr de azúcar 3 huevos 300 ml de leche 1 pizca de sal 20 gr de mantequilla Preparación: Limpiamos y deshuesamos las ciruelas, las troceamos en gajos y les añadimos 50 gr de azúcar. Mezclamos y dejamos macerar de media a una hora. Batimos los huevos. Tamizamos la harina y la incorporamos a los huevos. Añadimos una pizca de sal y el azúcar restante. Mezclamos bien y añadimos la leche. Untamos el molde con un poco de mantequilla y colocamos en el fondo las ciruelas. Vertimos la preparación, con cuidado de que no rebose el molde y metemos en el horno 35 minutos a 180°, hasta que la masa se vea cuajada. Lo sacamos del horno, dejamos templar y espolvoreamos con azúcar glas. D-e-l-i-c-i-o-s-o. Y lo mejor, que podemos usarlo con un montón de variedad de frutas.

Sorbete de melón

Después de haber pasado toda la semana repasando el Deco-curso, creo que es bien merecido que hoy nos tomemos un descanso. Y qué mejor que hacerlo poniendo en práctica lo que he ido aprendiendo en los dos cursos de estilismo fotográfico que he hecho en los últimos meses. Uno, el taller presencial Balance de Blancos, con Luisa Morón y Raquel Carmona (y Javi, su marido, de quien aprendí dos o tres conceptos que no voy a olvidar nunca, ¡mil gracias por todo!). Maravilloso y absolutamente recomendable. Otro, el de Silvia Palma (Trotamundos), con Jackie Rueda. En ello estoy, también super interesante, pero que lo llevo a trancas y barrancas, esperando a dedicar este tiempo a los bodegones (still life) y a las pruebas. La verdad es que me moría de ganas de disponer de un poco de tiempo para trabajar con la cámara. Todavía no estoy muy satisfecha del resultado, pero sí creo que voy mejorando. Entre ayer y hoy, he empezado a hacer los primeros ejercicios, intentando ubicarme en casa en la mejor zona, pensar bien en todo lo que necesito, etc. (¡la lista ya es larguísima!). Para empezar, he arrancado con un sorbete de melón, que por cierto, ¡estaba delicioso! Pero que en las fotos no me da mucho contraste, así que me ha resultado difícil. Bueno, os dejo con las pruebas, a ver qué os parecen, y al final, la receta (de verdad que estaba delicioso…). RECETA La receta es tan sencilla que no necesita ni explicación. Aunque debo confesar que mi intención era preparar unos deliciosos polos, después la textura no me ha quedado muy sólida… Ingredientes: Agua: 200 cl. Azúcar: 100-150 gr. Zumo de limón: medio vasito Medio melón Elaboramos un almíbar con agua y azúcar. Lo cocemos a fuego lento hasta que se vaya haciendo el almíbar, durante unos 15 minutos, revolviendo constantemente para que no se nos haga caramelo. Una vez que tenemos el almíbar, lo dejamos templar un poco fuera del fuego y le añadimos un vasito pequeño de zumo de limón. Mezclamos y añadimos el melón, troceado y limpio de pepitas. Trituramos bien, con la batidora, el robot, o lo que queramos; lo importante es que quede totalmente triturado, y al congelador, mínimo 24 horas. ¡Y ya está! ¡Súper fresquito! Lo mejor es meterlo en el congelador en los mismos envases en los que vayamos a servirlo y sólo lo sacamos cuando lo vayamos a tomar.

Tarta de arándanos y frambuesas

Los frutos rojos están entre mis favoritos y aunque ahora no es temporada, cuando los vi el otro día en el supermercado, no me pude resistir… Ingredientes: Preparación: Es facilísimo, realmente sólo hay que preparar la crema pastelera, porque la masa la compro hecha y las frutas las pongo frescas. Extendemos el hojaldre en un molde huntado de mantequilla y lo horneamos unos 10 minutos en el horno a fuego medio-fuerte para que quede crujiente. Se puede cubrir con garbanzos o algún molde, para que no suba, pero no es imprescindible porque con el peso de la crema después vuelve a bajar. Para preparar la crema, cocemos a fuego medio la leche con la mezcla de huevos y azúcar. Un vez templado, se añade la maicena y por último la cucharadita de vainilla. La crema engordará enseguida así que hay que conservarla bien tapada con film plástico o en un recipiente cerrado. Cubrimos el hojaldre con la crema y después ponemos las frutas por encima. Se puede cubrir con un almíbar, pero yo no lo hice y me encantó la combinación del sabor dulce de la crema con el punto ácido y fresco de las frutas. ¡¡Deliciosa!!