Estos días de fiestas he tenido a mi hija mayor en casa y cada mañana se ha estado levantando con un «hoy hacemos un bizcocho de chocolate, ¿vale mamá?». Así que el otro día, con la nevera vacía tras la vuelta de vacaciones, lo único que pudimos apañar fueron unas magdalenas caseras.

Es genial cocinar con ella y me encanta que le divierta muchísimo participar en la cocina, pero eso sí, siempre hay que calcular una pizquita más de cantidad en los ingredientes. Primero, por todo lo que queda en la encimera cuando ella «revuelve» o pone sus cucharadas; segundo, porque siempre tiene que quedar una buena ración de mezcla en los recipientes para «chupar».

¡Aún así, estamos aprendiendo las dos a apañarnos y cada día vamos mejorando!

Ingredientes:

  • 4 huevos
  • 250 g. de azúcar
  • Ralladura de naranja
  • 270 g. de harina
  • 1 sobre de levadura
  • Una pizca de sal
  • 125 gr. de aceite de girasol
  • 100 gr. de mantequilla derretida
  • Canela en polvo

Se precalienta el horno, fuerte, a unos 250º.

Se baten bien los huevos y el azúcar, hasta que la mezcla quede de un color blanquecino, con paciencia. Después, sin dejar de batir, se añaden la ralladura de naranja, la levadura, la pizca de sal y la harina, poco a poco, para que vaya ligando bien.

Finalmente, se incorporan el aceite y la mantequilla, con la canela al gusto.

Cuando todo esté bien batido, se pone la masa en las cápsulas, llenándolas sólo hasta la mitad. Bajamos la temperatura del horno a unos 180-200º y horneamos durante unos 30 minutos, hasta que estén bien esponjosas, e incluso un poco tostaditas por encima. (En nuestro caso, nos pasamos en esta fase y nos quedaron quemaditas por arriba, pero aún así, estaban deliciosas).

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJAR UN COMENTARIO