Esta receta me la saqué un poco de la manga, utilizando ingredientes que tenía en casa y que podían combinar, pero debo confesaros que todavía está pendiente de perfeccionamiento, sobre todo porque el queso lo sustituiría por otro de sabor más fuerte, o quizá lo mezclaría. En cualquier caso, quedaron deliciosos, os lo prometo.

Ingredientes:

Proceso:

Doramos el ajo en una sartén y cuando va tomando color, añadimos las espinacas, escurridas, porque sueltan mucha agua después de congeladas. Después de saltearlas unos 10 minutos, añadimos el queso y lo dejamos fundir. Entonces añadimos la nata, con el fuego medio para que no hierva. Finalmente ponemos las pasas.

La masa la extendemos y la cortamos en franjas de unos 10 centímetros, siguiendo el sentido horizontal de la masa. En cada pieza, ponemos en un extremo una cucharada de las espinacas y vamos plegando en diagonal para obtener los triángulos.

Horneamos en el horno precalentado a fuego medio, durante unos diez minutos, hasta que se dore un poco la masa, y listo para comer. Muy sencillo, ¿verdad?

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