Esta receta me la saqué un poco de la manga, utilizando ingredientes que tenía en casa y que podían combinar, pero debo confesaros que todavía está pendiente de perfeccionamiento, sobre todo porque el queso lo sustituiría por otro de sabor más fuerte, o quizá lo mezclaría. En cualquier caso, quedaron deliciosos, os lo prometo.




Ingredientes:
- Pasta brick (como siempre, comprada)
- Un diente o dos de ajo, picado o laminado
- Espinacas (yo utilizo mucho las congeladas, ya cocidas)
- Mozzarella (como os digo, podéis sustituirlo por otro queso cremoso, o incluso añadirle algo de queso azul)
- Un puñado de pasas
- Nata para cocinar (200 gr.)

Proceso:
Doramos el ajo en una sartén y cuando va tomando color, añadimos las espinacas, escurridas, porque sueltan mucha agua después de congeladas. Después de saltearlas unos 10 minutos, añadimos el queso y lo dejamos fundir. Entonces añadimos la nata, con el fuego medio para que no hierva. Finalmente ponemos las pasas.
La masa la extendemos y la cortamos en franjas de unos 10 centímetros, siguiendo el sentido horizontal de la masa. En cada pieza, ponemos en un extremo una cucharada de las espinacas y vamos plegando en diagonal para obtener los triángulos.
Horneamos en el horno precalentado a fuego medio, durante unos diez minutos, hasta que se dore un poco la masa, y listo para comer. Muy sencillo, ¿verdad?
