Me encanta. Levantarme los domingos pronto, prontísimo, (¡no me importaría dormir más, pero la rutina me lo impide!) y preparar cada semana, un desayuno diferente. Claro que, el que más triunfa, con diferencia, es el de las tortitas con nata. Yo intento alternar, incluir zumos, desayunos salados, cereales… Pero competir contra la nata montada es muy, muy difícil cuando se trata de mi hija. ¡Y qué le voy a decir yo, si soy capaz de comerme un bol entero a cucharadas!
¡Feliz semana!






